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Cambios en la cuarentena.

Diana Londoño Rondón 10º

Personalmente, me gusta poder estar en casa, además, afortunadamente, estoy en una finca donde hace pocos días vi un caballo nacer e intentamos salvarle la vida a un cucli bebé que se cayó de un árbol, y hace poco tuve un enfrentamiento con una araña mutante que estaba en mi cuarto, haciendo de mi aislamiento mucho más interesante que un día normal en mi vida .

 

Siempre extraño mucho poder ir al colegio y ver a diferentes personas, pero gracias a la tecnología he podido estar en comunicación con todos mis amigos y hacer llamadas o jugar videojuegos con ellos muy seguido.

 

Yo soy un poco (mucho) nerviosa al hablar en público, tartamudeo y mi mente se queda en blanco cuando estoy en este tipo de situaciones, sin contar que me parece mucho más estresante hacer un examen virtualmente ya que sientes la presión de que tienes que ser rápido para que todos tengan tiempo de hacer su examen. Además considero que es más presión porque tienes a tu tutor en frente y ya no eres tan libre con el tiempo, porque también tienes que ser consciente de que ahora el tiempo es de todos en tu taller. Me gusta que el sistema Fontán no perjudica mi aprendizaje y con cada tau es un tema aprendido, me gusta que ya no dependo de otros para aprender ya que no quiero imaginar lo poco o casi nada que aprendería en una situación como esta en un colegio tradicional; me gusta que puedo hacer de mi sala un taller y de la cocina mi cafetería gratis.

 

Desde que estoy estudiando virtualmente siento que estudio mucho y me siento un poco más cansada, además se me hacen más largos los bloques y cortas las horas en casa ya que prefiero cambiar de ambiente para estudiar, pero a pesar de todas las cosas que tal vez no disfruto del colegio virtual, me siento muy afortunada y espero que muy pronto todos podamos volver al colegio, sobre todo los niños de bajos recursos que tal vez han tenido que suspender sus clases.

 

Ya me comienza a hacer bastante falta mi mamá, ya que ella se quedó en Medellín y yo estoy en Armenia y no puedo volver hasta que abran aeropuerto, pero a la vez considero que esta cuarentena es una oportunidad para compartir más tiempo con mis abuelos que ya están muy enfermos y tíos paternos con los que no compartía hace mucho tiempo.

 

En esta cuarentena me he considerado muy afortunada ya que ninguna persona que conozca ha sido infectada por el virus y la gente ha estado muy consciente del riesgo de salir a las calles.

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